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Hércules de Ceuta

Placeres por descubrir al otro lado del Estrecho

Conocida como la “perla del Mediterráneo”, Ceuta aguarda al otro lado del Estrecho de Gibraltar como una joya llena de matices. Desde el norte de África, esta ciudad española tiene la peculiaridad de reunir cuatro culturas y conjugar con equilibrio lo mejor de las tradiciones cristiana, musulmana, hebrea e hindú. El resultado es una urbe acogedora y dinámica, con una ubicación natural privilegiada, entre dos mares, y una fusión culinaria con ingredientes sorprendentes. Además, un microclima de temperaturas suaves que no sobrepasan los 32º de máxima. La excursión intercontinental está más que justificada. 

Relax en el Parque Marítimo del Mediterráneo

La ciudad de Ceuta cuenta con un valioso legado del arquitecto César Manrique: el Parque Marítimo del Mediterráneo. Muy acorde con los valores medioambientales que a lo largo de su vida y obra defendió el artista canario, este complejo de piscinas naturales de agua salada, palmeras y cascadas es una auténtica isla del relax dedicada al bienestar. Dotado de una variada oferta gastronómica, este paraíso de hamacas al borde del mar es un plan perfecto para dedicar una jornada al descanso y a la desconexión antes de descubrir el resto de atractivos de Ceuta, que ¡no son pocos!

Panorámica del parque Marítimo del Mediterráneo
El mayor Hércules de bronce del mundo

Tanto si se está llegando a Ceuta por vía marítima como en helicóptero desde Algeciras (Cádiz) o Málaga, la primera panorámica de la ciudad está presidida por un conjunto escultórico dedicado a la mitología clásica de dimensiones únicas en el mundo: siete metros de altura y cuatro toneladas de peso. Se trata de 'Los Hércules y La Unión del Mundo' de Ginés Serrán. El pintor y escultor ceutí, considerado uno de los artistas internacionales contemporáneos más destacados del mundo, eligió en 2007 el escenario original del mito griego que describe la separación de Europa y África, el Estrecho de Gibraltar, para emplazar su obra.

El primero de los Hércules, ubicado en la Plaza de la Constitución, separa con sus manos los dos continentes. El segundo, situado en el muelle de Poniente, abraza las columnas para unir lo que él mismo había separado. La intención de Serrán es dar vuelta al mito y simbolizar la paz y la unión entre los países del mundo.  

Hércules de Ceuta
Navegar entre las Murallas Reales

La confluencia de culturas de Ceuta puede constatarse en un recorrido que pasa por el Museo de la Basílica Tardorromana del siglo IV, los restos de baños árabes del siglo XI y el conjunto monumental de las Murallas Reales. Esta fortaleza, que marcaba los límites de la ciudad antigua, es única en Europa debido a su foso navegable -para embarcaciones de recreo y piraguas-, que la divide en dos partes y une las dos zonas de la bahía de Ceuta. El recinto de las Murallas Reales acoge exposiciones y otras manifestaciones artísticas, e incluso cuenta con un parador nacional que, respetando la estética monumental, ha sido construido posteriormente. Durante los meses de verano es lugar de celebración de conciertos al aire libre. Presenciar actuaciones de figuras de la danza contemporánea y el flamenco como Sara Baras o José Mercé, u orquestas sinfónicas internacionales en este entorno es todo un lujo.

Murallas Reales de Ceuta
Naturaleza, ocio y sabores multiculturales

Tras una jornada de playa o una visita al monte Hacho, desde donde se pueden obtener unas impresionantes panorámicas de Ceuta y el Estrecho de Gibraltar, se puede volver al nivel del mar por el paseo de La Marina y desembocar en la zona de ocio del Poblado Marinero. Muchas opciones para realizar deportes náuticos (submarinismo, navegación, kayak…) y sobre todo para una buena “inmersión” en la cocina ceutí: marisco y pescados variados. Otra opción pasa por explorar la zona comercial de la ciudad y tomarse unas tapas al estilo andaluz en el paseo del Revellín.

Ahora bien, hay una cosa que todo ceutí recomienda y que pone a prueba la curiosidad y el atrevimiento de los recién llegados. Se trata del bocadillo campero de corazones de pollo. Algo tan auténtico, particular y especial como el adobo moruno y la salsa alioli que lo acompañan. No conviene despedirse de Ceuta sin haber probado este icono de la gastronomía popular local. Y, gracias a la multiculturalidad que se vive en las calles de esta ciudad, es posible rematar la jornada con un batido de aguacate y plátano o un té de hierbabuena acompañado de dulces árabes en un cafetín. En Ceuta, la tolerancia entre culturas se respira, se celebra y se saborea.  

Batido de aguacate